Miércoles, 12 Abril 2017

CLAUSURA EN EL BARRIO PORTEÑO.

VOLVIERON A CLAUSURAR UNA POPULAR MILONGA PORTEÑA.

No cuenta con la documentación que la habilitaba a funcionar como reducto bailable Clausuraron Cochabamba; una popular milonga porteña. 

El gobierno de la Ciudad volvió a clausurar la popular milonga "Cochabamba", en el barrio porteño de San Telmo, al no contar con la documentación que la habilitaba a funcionar como reducto bailable, el mismo motivo por el que la cerró hace tres semanas y siete días después levantó la inhabilitación.

La clausura de este tradicional lugar para los milongueros, situado en Cochabamba 444, se concretó luego de que dos inspectores de la Agencia Gubernamental de Control exigieran una documentación de la que carecían los organizadores. En el lugar, un club de barrio transformado en reducto de baile y fundado en la década del 30, se dan clases de tango y se puede ingresar a bailar con entrada "a la gorra". 

la nacion, 11 de Abril, 2017

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DENUNCIAS POR FIN DE SEMANA

HAY 40 DENUNCIAS POR FIN DE SEMANA SOBRE BARES QUE FUNCIONAN COMO BOLICHES.

Lo dice la Agencia Gubernamental de Control porteña. Y advierte que la mayoría viola la clausura y reabre, por lo que llegan incluso a tapiarlos. Analizan endurecer las sanciones.

Están registrados como bares, pero funcionan como boliches bailables.
No tienen salida de emergencia ni cumplen con otras medidas de seguridad obligatorias. Cada fin de semana, la Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad (AGC) recibe 40 denuncias por este tipo de locales y clausura 15 boliches, el 70% de los cuales son café bares que desvirtúan su rubro. Al mismo tiempo, detectan 16 que violaron la clausura.

En total, la AGC inspecciona a 20 mil locales de diferente tipo por año, el 62%, bares. Y en los últimos tres años, informó, recibió alrededor de 5.000 denuncias por irregularidades en boliches bailables y, especialmente, por locales que desvirtúan su rubro.

Durante 2015 ingresaron 2.039, en 2016 fueron 2.439 y, en lo que va de este año, ya suman 572. Los barrios más conflictivos son Palermo, Flores, Balvanera y San Telmo.
En la Ciudad existen apenas 120 locales clase C, que son donde se permite la actividad de baile. Al mismo tiempo, hay entre 1.000 y 1.100 habilitados como café bar. Los requisitos para ellos son más laxos y por esto algunos piden la habilitación con esa figura, pero funcionan como boliches bailables, a pesar de no cumplir con ninguna de las obligaciones y medidas de seguridad para discotecas. Las penas por desvirtuación de rubro son multas de entre $ 70.720 y $ 142.480 y/o clausura por entre 3 y 15 días.

“Más allá de una competencia deshonesta, el problema cuando un bar funciona como boliche bailable es que corre riesgo la vida de las personas -sostiene Jorge Becco, titular de la Cámara de Empresarios de Discotecas-.

Después de Cromañón, la actividad de baile es considerada de alto riesgo y está prohibida en cualquier local que no esté habilitado como clase C. Para ser habilitado, un clase C debe contar con médico, bombero, personal de seguridad, cámaras, salida de emergencia de cierto tamaño, matafuegos y si tiene más de 500 metros también mangueras y plan de evacuación, entre otras medidas”.

En la Cámara calculan que hay unos 200 locales que desvirtúan el rubro. Y Becco recuerda que las dos desgracias que hubo en boliches fueron en locales que no estaban habilitados para su actividad. Cromañón era un local clase C pero no estaba habilitado como sala de recitales. Y Beara era una casa de fiestas pero funcionaba como clase C.

“Cada viernes y sábado, 30 inspectores de la AGC recorren la noche porteña.
Se enteran a qué lugares tienen que ir en el momento, cuando reciben sus órdenes de trabajo”, cuenta Ricardo Pedace, el director de la AGC.

En el último fin de semana, los inspectores visitaron 209 locales, 24 de los cuales fueron clausurados. Además de la desvirtuación de rubro, otros motivos frecuentes de clausura son tener la capacidad excedida, salidas de emergencia obstruidas; carecer de matafuegos; vender alcohol fuera del horario permitido; permitir el acceso de menores de edad; falta de habilitación, ruidos molestos o irregularidades de higiene.

Ante una falta grave, la AGC realiza la clausura administrativa del local y deja una consigna policial. El dueño tiene 48 horas para hacer su descargo ante la Dirección General de Administración de Infracciones del Ministerio de Justicia porteño, que es la que decide si mantener o no la medida. Mientras, el local debe permanecer cerrado.

Sin embargo, la mayor parte viola la clausura y reabre sin permiso.
En el último fin de semana detectaron 6 locales que reabrieron pese a estar clausurados. Como se trata de una contravención, en esos casos interviene un fiscal porteño, que puede ordenar medidas que pueden ir desde el secuestro de los equipos de sonido hasta, si hay reincidencia, tapiar el local. Según la Fiscalía de la Ciudad, en 2015 hubo 3.000 locales de diferentes rubros que violaron una clausura y el año pasado, 3.297, casi un 10% más. El barrio donde más se cometió esa contravención fue Palermo, con 517 casos, más de 15% del total.

Pedace pone como ejemplo al Malibú Bar, en Niceto Vega al 5600. “Le pedimos al fiscal porteño Miguel Kessler tapiar la puerta porque los responsables del local habían cometido faltas furtivas, como exceder la capacidad permitida o venderle alcohol a menores, y habían violado la clausura repetidas veces. Estando clausurados, igual anunciaban sus actividades a través de las redes sociales”.

La sanción por violar una clausura es de $ 5.000 a $ 60.000 de multa o de 5 a 20 días de arresto. “En la Legislatura está en estudio un proyecto para endurecer las multas -dice Pedace-.

Pasarían a $ 80.000 ante la primera violación y a $ 100.000 en la segunda”.
Y subraya: “La noche tiene que tener una diversión segura, que no puede caer en mano de indolentes que violan sistemáticamente las clausuras”.w

INFRACCIONES Y MULTAS Corte del suministro del agua fría en los baños La multa va de $ 35.000 a $ 106.000. Y si al corte se le suma la falta de expendedores gratuitos de agua, la multa se eleva a $ 177.000 Falta de elementos para prevenir incendios De $ 3.120 a $ 14.560.

Lugares con exceso de público De $ 70.000 a $ 353.000.
Ausencia de habilitación De $ 14 a $ 142.000.
Habilitación en infracción o desvirtuación de rubro De $ 14.560 a $ 142.000.
Venta de bebidas alcohólicas De $ 3.120 a $ 6.760.
Incumplimiento de horario De $ 260 a $ 2.600.

Tapiado. Así terminó Malibú, ubiado en Palermo, tras abrir varias veces pese a estar clausurado, explicaron. Palermo es el barrio de Capital donde más se comete esta contravención.

Del dolor de Cromañón a motorizar las denuncias En la tragedia del boliche de Once en 2004, Nilda Gómez perdió a su hijo Mariano. Diez años después, se recibió de abogada. Poco antes, junto a otros familiares de víctimas -a los que se sumaron los del boliche Beara- formaron la ONG Familias por la Vida. De la contención pasaron a la acción, convirtiéndose en receptores de denuncias de locales nocturnos que violan las normas. Con el tiempo, asociaron su trabajo de prevención con el del control que hace la AGC. De las 2.439 denuncias que recibió la Agencia en 2016, 701 provinieron de la ONG.

clarin, 12 de Abril, 2017

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